Story

El músculo que no sabía que existía

Feb 06, 2026 · 3 min read
El músculo que no sabía que existía
🏃‍♂️ Después de 5 meses, descubrí por qué estuve a punto de abandonar en el Ironman Emilia-Romagna. Y todo fue una casualidad. 🤭 Hay cosas que aprendes en cursos. Otras, en libros. Y algunas… en la mesa, después de una carrera, con la gente adecuada. Después de Gerar, como siempre, nos fuimos a un restaurante. Nosotros, nuestra pandilla de Gerar, Inglourious Basterds. Nos vemos poco, pero con constancia. Con Bogdan una vez al año, justo allí. Con Gabi y Valeria en dos o tres competiciones al año, que celebramos siempre igual: buena comida, muchas historias, risas y recomponer el año a pedazos. ☺️ Ese tipo de mesa en la que no tienes prisa por ir a ningún lado y en la que cada uno saca de la mochila lo que ha vivido incluso entre dos carreras. En un momento dado, inevitablemente, llegamos a Cervia. Ironman Emilia-Romagna. Cuento lo mismo que conté aquí: que no estaba destrozado, que no fueron las piernas las que me pararon, que no era falta de energía, sino un pinchazo raro, profundo, a la derecha, que aparecía solo cuando corría. Y se intensificaba si comía o bebía algo. Que caminando iba relativamente bien, pero correr me doblaba como un signo de interrogación existencial, pero con piernas. Esa “apendicitis emocional”, si leíste mi experiencia o si todavía te acuerdas. 🤭 Y entonces Gabi suelta algo como: “Pues yo tuve algo muy parecido. Y fui a ver a un tipo… fisioterapeuta. Me habló de un músculo… jodido. ¿Cómo se llama…? Ahora no me sale, pero se lo pregunto”. Nos quedamos todos mirándolo. —¿Un músculo? —Sí, de esos que no sabes que existen, pero cuando se enfadan, te amargan la vida. Perfecto. Justo lo que necesitaba. No se acordó del nombre en ese momento. Nos reímos, cambiamos de tema, comimos, bebimos, y cerramos la noche como gente normal que se ve poco y quiere exprimir cada minuto. Unos días después, me llega un mensaje: “Tío, ya me acordé. El músculo del que hablaba se llama iliopsoas”. Bueno, me cago en… suena como una contraseña de Wi‑Fi o como una enfermedad tropical, pero en ese instante se me alinearon cosas que me venían persiguiendo desde hacía meses. Más exactamente, desde hacía 5 meses. Porque aquel dolor de Cervia no me molestó por orgullo. No tengo problema cuando las cosas van mal. Tengo problema cuando no entiendo por qué. Porque si no sé por qué, no sé qué hacer la próxima vez. O cómo prevenirlo. O al menos poder decir: “sí, fue culpa mía”. Así que hice lo que hace cualquier persona responsable en 2026: se lo pregunté a mi buen amigo Marcel (ChatGPT). 😂 Le conté toda la historia, sin maquillarla. Le pregunté, sin más: “¿Es posible que fuera esto? ¿Y qué tan posible?”. La respuesta me pegó más fuerte que el dolor del km 32. En resumen: sí. Muy posible. Casi de manual. El iliopsoas es el músculo que une el tronco con la pierna. Es profundo, discreto y trabaja una barbaridad en la bici y al correr. Pasa comprimido durante horas en la bici, sobre todo con calor, viento, deshidratación. Y cuando terminas y empiezas a correr, si ya está irritado, no te deja correr normal. Te deja caminar, pero te castiga si intentas correr. Exactamente lo que me pasó. No te derriba como un calambre. No grita. No te para de golpe. Te negocia. Y si encima le sumas que, sorpresa, yo ya llevaba un virus dentro (Covid, confirmado después), el cuadro queda completo. Eso no cambia nada de lo que pasó en Cervia. Pero lo cambia todo en cuanto a cómo miro aquel episodio. No fue debilidad. No fue drama. No fue “en el 14.º Ironman ya no estás igual de motivado”. Fue un detalle pequeño, invisible, que tiró del freno de mano para que no se rompiera otra cosa. Terminé la carrera. Torcido, encogido, negociando cada kilómetro. Pero la terminé. Y ahora, por fin, sé por qué. 👍 No te digo que te creas a pies juntillas todo lo que he escrito aquí. No soy médico (ni Marcel) ni quiero parecerlo. Pero si corres mucho, si haces triatlón, si alguna vez has sentido un dolor sin nombre que aparece solo al correr y desaparece al caminar, te recomiendo una sola cosa: lee sobre el iliopsoas. Aunque sea para saber que existe. Aunque sea para saber con quién vas a negociar la próxima vez. Y si te vuelve a pasar… al menos para saber que sí, fue culpa tuya. O no. 😂
Gallery