Zapatillas y reloj para Ica, 19 km inesperados para mí
Después de los 100 km en Alberobello, noches sin dormir, agotamiento y una pausa obligada, la salida de hoy llegó justo cuando tenía que llegar. Mal tiempo, caminos conocidos vistos con ojos de turista, encuentros inesperados e historias contadas mientras corríamos. Un entrenamiento sin presión, pero con sentido, que volvió a unir piernas, cabeza y confianza para lo que viene. A veces, la vuelta no llega de forma espectacular, sino suave: en 19 kilómetros hechos con la mente despejada.